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NOTAS DE PRENSA

Montans, Juan José


"Pintura Posmodernista", por Amalia Polleri (Uruguay).

Juan José Montans exhibe una treintena de obras pictóricas en la Galería de Arte de la Alianza Cultural Uruguay-Estados Unidos (Paraguay 1217).  Montans es un joven artista de treinta y tres años, cuyas evidentes cualidades superan, a esta altura, os aprendizajes recibidos.  Si habláramos con los términos de la psicopedagogía diríamos que es un superdotado.  Tiene sensiblidad, capacidad expresiva, intuitivo domonio de los lenguajes, y las técnicas guardan para él pocos secretos, llegando al virtuisismo.

Las manifestaciones artísticas de Montans se orientan hacia el eclecticismo posmoderno.  Se denomina así el período en el cual se corta abruptamente la sucesión de corrientes y escuelas que florecen en Europa y Estados Unidos desde fines del siglo XIX hasta mediados del XX.  Eses mundo de la gran sociedad de consumo, falto de renovación en sus alicientes estéticos, se vuelve al pasado histórico para tomar caprichosamente fragmentos del legado artístico de la humanidad y compone su presente como una alienante colcha de retazos.

Las sociedades más poderosas, parapetadas en su cuestionada autoridad, reniegan de la virtualidad creadora de cada ser humano y tan inmenso poder expresivo se extravía en el comentario plástico de obras mayores a cuya apariencia se arrancan nuevos significados.

¿Qué sentido tiene para el Uruguay el arrasamiento del incipiente brote de una cultura propia, concebida en las condiciones del Tercer Mundo, de la pobreza y atraso latinoamericanos, en los que se injertan fuera de tiempo trascendentes obras ajenas?

En la mencionada tendencia posmoderna surge laobra que expone Juan José Montans, donde cada tela se integra con dos o tres copias del Tiziano, Rembrand, Vermeer de Delft, Durero, Ingres, hasta contener la imagen de la Venus de Milo.

Sabemos que la cultura es presea universal, pero ¿qué opinaríamos si en el Zaire (Africa), un pintor, tan ajeno como nosotros a los mencionados genios, los usara para una obra sin ninguna raigambre en su propio entorno?

Creemos que en Latinoamérica y en el Uruguay es necesario que en todos los terrenos del arte ocurra lo mismo que con la literatura de nuestros países, tal como García Márquez usa el lenguaje de trescientos millones de hombres (el español) para relatar nuestra historia tercermundista de magia y mitos.

Además del eclecticismo, Montans usa los recursos del arte conceptual para componer sus telas.  Superposiciones, líneas acotando espacios, clavos, alfileres, clips, figuras geométricas, números y letras forman parte del bagaje prestado.  Su manejo del color cormático y acromático lo sitúa ya entre los más destacados del oficio.

Creemos que el pintor debe proseguir su obra.  Si su vida transcurre en el Uruguay, el medio mismo se encargará de mostrarle el camino difícil y mejor de todos.


"Juan José Montans en Sala Gaudí­", por Rafael Koyga-Berliner "Galart" (Barcelona, España).

Una feliz coincidencia de factores hizo que pudiéramos contemplar, con un adelanto de varios meses relativamente a la fecha programada, este notable conjunto de piezas de Juan José Montans. Dos líneas de fuerza, esenciales y manifiestas, se alían en la obra del artista: una preocupación “esteticista” articulada a su clásica formación, y un amplio espacio de libertad pictórica y de asociación, conectando con una tendencia cultural de índole “pop”; su doble integración en atmósferas surreales es uno de los logros originales de Montans.

La opción cromática del pintor, insistiendo, felizmente, en una gran gama situada entre tierras de siena, casi negras, y amarillos indio o cadmio, con frecuentes emergencias de ocres diversos, confiere a su pintura un clima global en que una “clásica” impresión sepia acaba siendo determinante para la comunicabilidad psicológica de la propuesta de Montans.


Principales Críticas:

“Con buen dominio técnico, Montans agrega a unos pocos elementos una carga semántica de gran densidad, además de rodear al cuadro, a cada uno de los cinco, de un envolvente sentido poético.  Aquí hay un auténtico creador que incluso ignora el valor de lo creado”.

Nelson Di Maggio, Diario “La República” (Montevideo).

 

 

“Si habláramos con los términos de la psicopedagogía iríamos que es un superdotado.  Tiene sensibilidad, capacidad expresiva, intuitivo dominio de los lenguajes, y las técnicas guardan para él pocos secretos, llegando al virtuosismo.  Su manejo del color cromático y acromático lo sitúa ya entre los más destacados del oficio”. 

 

Amalia Polleri, Diario “Brecha” (Montevideo).

 

  

“Montans propone una delicada figuración, connotada a principios estéticos superiores.  Se vale permanentemente de una ensoñación pautada por imágenes que exaltan la superficie con profundas raíces”.

Mailing Carro Amorim, “Arte al Día” (Buenos Aires).

 

 

“Dos líneas de fuerza, esenciales y manifiestas, se alían en la obra del artista:  una preocupación “esteticista” articulada a su clásica formación, y un amplio espacio de libertad pictórica y de asociación, conectando con una tendencia cultural de índole “pop”;  su doble integración en atmósferas zuréales es uno de los logros originales de este notable conjunto de piezas de Montans”. 

 

Rafael Koyga-Berliner, “Galart” (Barcelona).

 

 

“Sus punturas de factura surrealista, presentan una característica común:  el aire.  Un recuerdo velazqueño capea en todas sus pinturas y junta una buena técnica a unos aspectos de “trompe l´oeil” que enriquecen, si cabe, el conjunto”. 

 

Modest Rodríguez Cruelle, “Batik-Parnorama General de las Artes” (Barcelona).

 

 

“Sap explicar-nos les coses amb una poesia plena d´enyors i un lirisme trágic, peró ens diu tot alló que duu dintre seu a trevés de les seves pinzellades plenes de tot alló que cal dur en el que és art.  Una exposició on la tristor és palesa, peró tot léntorn esta ple de realitats mágiques”.

Joseph Maresma I Pedragosa, “Crític d´Art.  Membre d´Icom” (Barcelona).


"Revelación de un joven pintor: Juan José Montans", por Nelson Di Maggio Diario "La República" (Uruguay, 1988).

Juan José Montans, pinturas (1986-88), Alianza Cultural Uruguay-Estados Unidos, Paraguay 1217, días hábiles de 16 a 20 hs. Hasta el 15 de diciembre.

Hay cuatro exposiciones en una. Por lo menos. El habilidoso y original montaje deja de lado el sistema de presentación rectangular o cuadrado, lineal y rígido, para proponer un recorrido  con bifurcaciones inesperadas, donde el visitante descubre , paso a paso, las diferentes propuestas del autor.

Juan José Montans es un montevideano nacido el 13 de octubre de 1955. A los 14 años estudia dibujo y acuarela  con Esteban Garino y a los 21, apenas adquirida  la mayoría de edad, continúa su aprendizaje en Nueva York. Lo que sigue es una serie de exposiciones individuales y colectivas: aplauso fácil para una pintura  fácil que se vende con rapidez. Lo que en la jerga del ambiente artístico se llama “petardos”, y “petardistas” a los que pergeñan esos productos.

El éxito comercial no impidió que Montans descubriera  el auténtico acto de pintar. Empezó en 1986 con una serie de grandes telas llamadas genéricamente “Espectros”, tubos de pintura usados que se acumulan como los de Arman pero que adquieren  una extraña vitalidad al estar asociados a un cuadro de Rubens (“La caída de los malditos”). Con una paleta muy sobria de grises, un empaste vigoroso, una barroca voluntad de forma, Montans camina hacia una nueva dimensión de su pintura. Al año siguiente, 1987, elabora cinco naturalezas muertas, el menos literario de los temas pictóricos y el de menor jerarquía en el sitial académico. Triunfante en el siglo XVII ( Heem. Zurbarán, Sánchez Cotán, Baschenis), la naturaleza muerta se consagra con Chardin un siglo después y sobrevive, modificada hasta nuestros días con Picasso y Braque, Morandi y Torres García. Cargada de simbolismo religioso o alusiva a la transitoriedad de los placeres mundiales, la naturaleza muerta dio un vuelco significativo al tomar imágenes de bastidores, cajones y cartas viejas, evocadoras de un pasado que fue. Montans recoge esa herencia y la amplía, actualizándola a circunstancias  locales. Entabla una dialéctica entre realidad y representación, entre soporte y artificio. Censura lleva impresa las letras IMM y alude a una histórica prohibición del municipio capitalino, NNR2, a los desaparecidos, unas peras comidas y colgadas a otras torturas padecidas. Es notable la capacidad para reproducir los objetos naturales con efectos de luz, color y textura con el mínimo de elementos plásticos, de pasar o conducir el ojo del observador de la rotundidad del collage o del bastidor a la irrealidad de lo representado, de una manera sutil y casi imperceptible. Con buen dominio técnico, Montans agrega a unos pocos elementos una carga semántica  de gran densidad, además de rodear al cuadro, a cada uno de los cinco, de un envolvente sentido poético. Aquí hay un auténtico creador que incluso ignora el valor de lo creado.

Las otras facetas que presenta son más recientes. Todas de este año, luego de recibir una mención en la Bienarte II que lo posibilita para realizar una exposición individual, precisamente la que ahora efectúa. Despliega un arsenal de ideas muy ingeniosas, basadas en “Citaciones” artísticas. Unos grabados bíblicos de Rembrandt junto a una escenografía que tiene inscripta una fecha 7.5.88 y se llama “Visita oficial” (cuando Juan Pablo vino a Montevideo), junta los personajes de la “Lección de Anatomía” mirando la Venus de Tiziano, recorre a Velázquez, Van Eyck, Vermeer, Ingres o Miguel Angel con hechos contemporáneos que surgen de asociaciones inesperadas de la corriente del pensamiento. Pero las obras están ejecutadas con demasiada rapidez, se sitúan muy próximas del boceto, de apuntes preparatorios, de la captación rápida de una idea que necesita un ajuste posterior, una decantación pausada y meditada, como sucede en las naturalezas muertas. La lucidez intelectual aparece mediatizada por el excesivo uso del óleo diluído en trementina y barniz que le da una atracción epidérmica, con severas negligencias en el dibujo. Otras veces se interna por aspectos biográficos (la mano del pintor enguantada, los sellos de trámite burocrático multiplica los signos cargados de erotismo y sexualidad (clavos, frutas) y, en los más recientes, intelectuales los contenidos con relación a Borges, Lewis Carrol, Tarkovsky, situándose en esa zona fronteriza entre verdad y ficción, en un desdoblamiento ambiguo de mundos interceptados. Una obra desigual en sus resultados expresivos pero fermental, inquieta e inquietante.

CIUDADELA 1427/35 - C.P. 11.000 - TELÉFONO (00598) 2 908 12 42 - MONTEVIDEO - URUGUAY info@portondesanpedro.com